Ventimiglia, o, el precio de aprender.

9 fueron los aguerridos judokas que estuvieron dispuestos a viajar más de 700km para asistir a una buena competición de nivel. Dicha competición se realizó el pasado fin de semana en Ventimiglia, Italia.

Desde el principio ya sabíamos del nivel de la competición, en su anuncio se jactan de haber organizado 32 ediciones con la asistencia de campeones olímpicos, del mundo, de Europa… Pero eso no es suficiente para amedrentar a Eric Peña, Dasnel González, Tomás Morales, Marc Xancó y Víctor Ferreres, en el equipo masculino. Y hace falta mucho más para asustar a Anna Mercader, Gisela Ciuraneta, Mihoko Rovira y Laia Talarn.

Para los chicos el viaje empieza el viernes pero el narrador no puede explicar mucho de eso porque no estaba entre ellos, lo que si puede explicar es como viajaron las chicas. Primero hubo de solucionarse cierto problema técnico con los vehículos. Después de un maravilloso Tetris con el equipaje Anna dábase cuenta de la ausencia de cinturón en el asiento del medio, era un coche de 4 plazas e íbamos 5. Bien por Anna, pero media horilla antes no hubiese ido mal. Cambiamos de coche y vuelta a empezar con el equipaje.

Fueron 700km que parecieron 70 entre risas y demás para finalmente llegar a las 18:50 al pabellón, prueba superada ya que los chicos comenzaban a las 19:00. Nos encontramos con el equipo masculino que ya se encuentra calentando y comienza el espectáculo. Presentan a los 10 equipos que se van a enfrentar de una forma rimbombante, con banderitas, músicas e himnos. Rusia, Rumania, Uzbekistan, Eslovaquia, Grecia, Polonia, Austria, Italia y Ventimiglia son los equipos llamados a combatir contra nosotros.

Se inicia la competición. Nuestro primer enfrentamiento es contra Grecia. Se suceden combates intensos e igualados, se ganan 2, se pierden 2 y Tomás empata. Tomás tras los 5 minutos de su combate deberá decidir por el equipo en otros 5 minutos más. Pasan los segundos como horas y ambos contendientes están cada vez más cansados, es una lid de resistencia pero Tomás en un último esfuerzo marca un yuko que conseguirá aguantar hasta el final. Victoria para los nuestros. A continuación se enfrentan a Uzbekistan, esta vez son superados en su totalidad salvo Dasnel que con su victoria impide el “perfect KO” dejando el marcador final en 4 victorias a 1. Aun no hemos caído del guindo, cometemos algunos errores y los uzbecos no están para tonterías. Les toca contra los rumanos. Los nuestros han despertado todos un poco, les hacía falta, hasta ahora no habían demostrado su calidad sobre el tatami. Se ven mejores combates mas igualados, con auténtica posibilidad de victoria pero el equipo rumano nos consigue doblegar. Son muy duros de roer.

Por último nos hemos de enfrentar al club local, Ventimiglia. Yo no puedo ser objetivo, claramente soy partidista, pero debo decir que no se comportaron como auténticos judokas. Teatro, bailes encima del tatami, golpes innecesarios… malas maneras que todos los del equipo local supieron esgrimir para sacar nuestras mentes del combate y ganarnos (no sin cierta ayuda de los trajeados). Sea como fuere, aunque ellos lo hicieran muy mal nosotros no supimos jugar fuera de casa y nos vencieron. Es triste pero así fue, venció la prepotencia a la humildad.

Sobre la 1 de la madrugada termina la primera jornada. Un poco apesadumbrados nos dirigimos a cenar. Hablamos de la competición, repasamos los errores y concluimos que ha valido la pena, hemos aprendido. Cansados vamos a dormir.

Al día siguiente los chicos se van ya hacía Barcelona y las chicas, con el narrador, dedican el día a la visita turística. Visitamos San Remo, paseamos, subimos hasta lo más alto de la ciudad, nos comemos una pizza… Víctor debe trabajar de domador de leones, luchando contra las fieras que se enganchan a los escaparates de lo dulce. La fiereza es inversamente proporcional al peso en que compiten. Cuanto más ligeras más luchan por un helado.

Llega la tarde, y con ésta la ansiada competición. Las chicas están en una liga de 3 junto con el equipo local y la representación de la región de Benetton. Nuestro equipo es fuerte y puede hacer un buen papel pero no tenemos la suerte de nuestro lado y partimos de un combate perdido, nos falta una competidora en menos de 63kg. Se pierde contra Ventimiglia, no lo hacemos demasiado bien y además Gisela se duele del hombro. Para el siguiente enfrentamiento son solo 3 competidoras. Luchan contra Benetton. Aunque Laia da una lección de judo a su rival, no conseguimos vencer en los tres combates y perdemos el enfrentamiento. Es una lástima que no se puedan hacer más combates. Como en los chicos, a medida que se sucedían los combates, éstos iban mejorando.

En las finales se observa gran calidad entre los judokas, la competición es muy bonita.

Cenamos otra vez de madrugada con el resto de los equipos y celebramos el cumpleaños de Anna Mercader, que como regalo recibe una magdalena con un par de velas clavadas, una de las cuales se apaga por el camino y la otra se rompe ¡hoy no es nuestro día de suerte! Vemos como los austríacos beben litros de cerveza de su copa y tras despedirnos de los organizadores nos retiramos y dormimos agotados, no sin antes hacer un poco el tonto…

A la mañana siguiente damos un último adiós a Ventimiglia y encaramos el viaje de vuelta con humor. Charlamos sobre lo sucedido y pensamos que aunque no hayamos conseguido un resultado tangible, una medalla o una copa; hemos conseguido aprender, ganar experiencia y convertirnos en mejores judokas.

Comments
  1. Jose
  2. Victor
  3. Laia
  4. Gise
  5. pere cadena
  6. Daniel

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