Judo con el maestro Komuro
Y aquí estamos otra vez. Sesión de activación: cuatro estiramientos y un par de saltitos, para desperezarse. El desayuno maravilloso como toda la comida pero nos da miedo mal acostumbrarnos puesto que nos quedarán tres semanas a base de arroz y udon bien sosainas.
El físico de hoy ha sido muy duro, pero ya no sirve que intente haceros una imagen mental de nuestro (feliz) sufrimiento. Hemos subido mucho más arriba de lo que habíamos subido los días anteriores, hasta donde se acaba el telesilla. No sabemos bien donde estamos pero juraría que ya no quedaba mucho para alanzar la cima del monte Fuji. El camino precioso, un trozo campo a través, matojos hasta las rodillas, unas vistas increíbles. Una hora y cuarenta minutos de carrera continua por estos parajes, subiendo mucho y bajando lo mismo, se hacía duro, nuestros cuádriceps notaban ya la carga de las sesiones anteriores y la pronunciada bajada no ayudaba a cesar nuestro dolor pero los autóctonos nos saludaban y animaban diciendo “¡Ora!” (hola) cosa que facilitaba el trabajo. Acabada la carrera continua hacemos los esprines cortos y a continuación los largos. Ambos eran en pendiente y decir que los esprines largos eran muy largos. Para finalizar, lo nunca visto, esprines por equipos. Nos han separado por pesos y debíamos completar el esprín en dos minutos, hablo por mí pero creo que por todos: jamás había trabajo tan a fondo, en ese esprín todos hemos dado el cien por cien, gritando y dando el siguiente paso por pura inercia. Llegar arriba y todo el equipo animándose y celebrando que lo habíamos conseguido… Muy bonito; 3 horas de físico.
Es el momento de citar a Mihoko, ha sacado a la japonesa que lleva dentro y nos está dando una lección de duro entrenamiento, no para ni para beber mizu (me las doy de japonés). Digno de ver.
Tras la comida, descanso y judo. El maestro Komuro ha dado 3 horas de técnica de suelo muy interesantes y que han dado un ligero descanso a nuestras agotadas piernas. Después de cenar hemos aprendido que los japoneses sufren hasta bañándose. Hemos ido a los baños que tiene el alojamiento y ha sido divertido ver y realizar la ceremonia de su baño, lo llamo ceremonia porque no tiene otro nombre, se sientan , sacan mil potingues, se duchan, se exfolian y después se meten en una piscinita con agua muy caliente, allí se cuecen gambas si uno se lo propone. También hay otra pequeña piscina de agua fría y nos vamos turnando. Hay que decir que cuando se han ido los abuelos japoneses hemos hecho un poco el tonto… Y ahora estamos descansando, escribiendo y estos mendas saciando su sed de Facebook.
¡Sayonara!
P.S. Nos intentamos comportar como Buda manda pero se echa de menos a unos entrenadores que de vez en cuando nos manden qué hacer. Un abrazo a aquellos que, con su trabajo, han hecho que estemos donde estamos.


Chicos: es un gusto seguir sus comentarios desde Argentina. Tomi estoy muy orgulloso de vos y te imagino transpirando la gota gorda. Sean fuertes, dense ánimo entre ustedes, ya tienen el reconocimiento de todos nosotros por estas latitudes. Como decía un japonés en Argentina AGANTA ( quería decir aguanta). Un beso y cuidense MUCHO
Tomy soy el gordo, me alegro de que la esten pasando bien, mucha fuerza, y haceme un favor hace unos años estuve por alli y quede deviendo unos yenes, a una amigas orientales, la amiga se llama ocotoshi sucio.Gracias gordo trolo!!!
Metele duro y no aflojes !!!!!
PD: y a tus tio soretes que escriban algunas vez!!!!